
En una playa argentina de los años noventa, dos chicos construyen canales en la arena mojada mientras un adulto ceba mate bajo una sombrilla rayada.
Los paravientos de colores, las reposeras, una conservadora gastada, los bolsos tejidos y un vendedor que pasa recrean el ritmo de una tarde concurrida de enero. Más allá, el Atlántico se extiende bajo un cielo luminoso y ventoso.
Enero junto al Mar habla de las horas largas al sol, los juegos inventados, el sonido de las olas y esas vacaciones familiares que siguen presentes mucho después de que termina el verano.








